LA PRECARIEDAD DE LA INDUSTRIA CINEMATOGRÁFICA ESPAÑOLA
December 20, 2010
La precariedad de la producción cinematográfica española es la falta de una industria sólida, a la sazón de otras cinematografías mundiales, que no desarrolla una actividad continuada, sino que es una especie de casino en el que todos juegan y ganan siempre los que más apuestan, luchando siempre por filmes aislados, buscado financiación para ese proyecto en concreto. Hay productoras que se abren para un proyecto y nunca vuelven a hacer nada. Esa focalización de fuerzas en un único proyecto les impide realizar un buen plan de comercialización, que era lo que antes hablábamos como necesario y básico para el mantenimiento de la industria cinematográfica.
Por supuesto, en este país, el amplio activo de empresas dedicadas a la producción cinematográfica no quiere hacerse cargo del problema, sino que se lavan las manos acusando a las distribuidoras multinacionales de acotar la cuota de mercado nacional en pos de la internacional. Es un acusación fácil, para no ver los problemas de raíz, como ya apuntaba el consejero delegado de la distribuidora Lauren Films, Antonio Llorens: “Y es que los productores españoles, cuando tienen una buena película, la ponen directamente en manos de las distribuidoras multinacionales de Estados Unidos”1. La propuesta es, por tanto, construir un entramado productivo y de distribución autóctono que responda a los intereses de la cinematografía española y del potencial público español. Incluso debería atenderse a la exhibición, que ya últimamente está también en manos de multinacionales que exhiben películas españolas, que se ven en la obligación de exhibirlas por el programa MEDIA y otras medidas tomadas. Se debería reflexionar sobre ello y, sobre todo, crear una verdadera industria que cree productos potencialmente fuertes y con una comercialización que se haga eco en toda la superficie del terreno español.
1 García, Ernesto (2000): “Entrevista con Antonio Llorens”, El Periódico del Festival de la 4ª Primavera Cinematográfica de Lorca, Lorca, p. 26.
¿Está usted plenamente satisfecho?
September 26, 2010
Hoy asistí a una pequeña muestra de actores amateur, en Nudo Teatro, una sala de teatro en la castiza Calle la Palma, rodeada de los más conocidos bares de la marcha madrileña. Mi indecencia al llegar un cuarto de hora tarde me impidió quedarme con el título de la obra, pero mi decencia sí con la esencia.
(I can´t get no) Satisfaction. Resuena una y otra vez en los cambios que resultan ser hilos conectores entre una escena y otra. Satisfacción, esa gran desconocida. Esa a la que, como seres humanos, nunca podremos llegar. Al menos a la satisfacción absoluta. Quién diga que sí, miente.
Uno de los actores apela directamente al público: “¿Está usted plenamente satisfecho con su vida? Él responde: “Sí, plenamente”, en una aseveración que parece no titubear ni por un segundo. Miente. Descabelladamente.
Recordemos el concepto de satisfacción. Además del término mercadotécnico, nosotros intentamos encontrar la satisfacción humana, basada en aquel estado de la mente adquirido por la retroalimentación positiva extrema, es decir, donde las diferentes regiones de la mente compensan su potencial energético, llegando a la sensación de plenitud e inapetencia extrema. Lo opuesto, la falta de retroalimentación o retroalimentación negativa, causa frustración y sufrimiento. De la búsqueda de la plena satisfacción surgen doctrinas como el hedonismo, ya sea cirenaico (búsqueda del propio placer, donde el fin justifica los medios) o epicúreo (el placer sólo puede alcanzarse a través de la razón).
Una vez visto el concepto, llegamos a la conclusión de que la búsqueda del placer es en nuestros días lo que impera para satisfacernos, aunque ya viene de antiguo. Un placer que no sólo es el sexual como en muchos casos se afirma, aunque sea uno entre tantos. Placer sexual que muchos terminan convirtiendo en obsesión y desencadenante de una mayor frustración, cuando es un acto sistemático que busca el fin y no los medios; o que podemos tratar como un mero compartir, el sentir por unos minutos la fusión con otro ser humano que también adolece de las mismas frustraciones y deseos, y finalmente conseguir una retroalimentación.
También buscamos la satisfacción laboral, la satisfacción social, etc. Para muchos, la satisfacción se encuentra en una familia, en un gran puesto, en una pareja, en deslizar pequeñas y redondas piedrecitas recién cogidas de los albores del río besadas por el rocío de la mañana… Pero todo esto son satisfacciones puntuales, pequeñas, mundanas.
¿Dónde está, pues. el secreto? Alguien hace poco me dijo que disfrutase del proceso. Un proceso que puede ser kafkiano, que en la senda de nuestra vida puede avocarnos al sufrimiento, a la dialéctica contínua, pero que finalmente tenemos que cruzar. Como si fuese nuestra propia laguna Estigia. Un proceso que en la vida puede suponernos altos y bajos, satisfacciones y apetencias, dichas y desdichas, pero que no tenemos otro remedio más que cruzarlo y hacerlo de la manera más plena posible. Sin grandes esperas, pues cuanto más altas son las metas, mayor la frustración. Pero siempre con pequeños retos, cuya consecución nos hace crecer. Bienvenidos al progreso mediante nuestro propio proceso. El camino es la vida.
Manifiesto
June 29, 2010
Apelamos a la incontrolable musa de la desidia, de la resignación, del conformismo. Tres monstruos que habitan dentro de nosotros y que nos consumen.
Y mientras tanto ¿qué? Nada. Mientras tanto no hay nada, sólo vacío y desesperación. La desesperación de sobrevivir impasibles ante el consumo de nuestra propia existencia.
Los monstruos nos acechan, los medios de comunicación emboban nuestra alma, nos sumen en un avatar siniestro que vaga sin rumbo fijo, ni siquiera con una dirección aproximada.
Y mientras tanto, ¿qué? Poco. Mientras tanto nuestras mentes sin vida son conducidas en una estela fantasmal hacia la satisfacción de nuestras más bajas pasiones. O cómo no pensar si se puede sentir algo inmediato, placentero, fugaz. Y de esta forma los tres monstruos se nutren desde lo más hondo de nuestro ser. Satisfaciendo nuestros alardes consumistas para no caer en la espiral depresiva. Nuestros deseos sexuales para no sentir la miseria de la vida. Nuestros deseos de posesión, tanto material como del ser amado. Alimentando al mayor monstruo que cohabita con los tres anteriores: el Ego.
Y finalmente, ¿qué? Mucho. Mientras tanto el monstruo del Ego ha de ser alimentado con asiduidad. Es una fiera insaciable, que busca ser satisfecha para encontrar nuestro equilibrio. Un hambre atroz de reconocimiento, de logros, de éxitos. Éxitos fútiles, logros volátiles. Reconocimientos mediocres. Vidas precongeladas. Muertes anunciadas. Luchas insostenibles. Y una vez más, nuestros monstruos ni siquiera responden. Nos vampirizan.
Where the wild things are
February 18, 2010
Based on the homonym children’s picture book, written by the american writer Maurice Sendak, Where the wild things are its a kind of sociological study of the assumption of the lidership in a group.
It’s difficult to be a new one into a group, so it is harder to be The King in the group you’re adapting to. Max, the child who is been dressed up with a wolf costume, tried to adapt himself into the wild bunch. A bunch who is integrated by some kind of big jackass creatures designed by the great Jim Henson.
However, the approach is magnificent, but the resolution doesn’t fulfill us. There is a beginning with interesting brushstrokes, but it doesn`t led into a good resolution. What a pity. What a pity because the film has all the ingredients to be a good one: good music, cut, plot, script.. Above all, the idea of the social acceptation into a group is the leitmotiv of the intrigue. Max became a self-invested king and reigned correctly in an anarchy. And, at the end, the anarchy turned against him. Maybe the power insn’t a question of title. Is a question of action and results.
Sophie
December 1, 2009
Bajo una montaña de escombros y una torre de humo vemos a una niña de unos 12 años, ojos color marrón avellana, grandes y expresivos y unas piernas delgadas pero a la vez fibrosas, las cuales asoman a través de la desvencijada falda cuyo vuelo se ha convertido en un cinturón de cenizas. Su semblante no cambia de expresión, su mirada y boca están rígidos. Está pálida como la nieve. Nunca volverá a correr por el jardín.
Ella es nuestra Sophie, la protagonista de nuestra historia. Aquella niña que en un tiempo corría feliz por los jardines de su palacio y que ahora descansa su cuerpo inerte bajo ceniza y escombros. Y del cómo llegó a este punto trata nuestra historia.
Laura
December 1, 2009
Una mujer, vestida con un traje de chaqueta negro y tacones también negros, está de pie en medio de un precioso jardín. Tiene la mirada perdida, como embebida en medio de una triste conversación. Un apuesto hombre le mira cariñosamente desde detrás. Cabizbaja, comienza su discurso.
LAURA
(De sus ojos vemos que empiezan a brotar unas tímidas lágrimas)
Mario, querido, creo que ya estoy preparada para dejarte. Nos conocimos cuando éramos muy jóvenes, y nunca debí permitir que te fueras solo el día de nuestro aniversario… Pero, ¿por qué te olvidaste? Sé que éramos muy jóvenes, pero eso no cambia las cosas. Yo te quería como a nadie en el mundo, y me lo pagaste así. ¿Por qué?
(Ya no puede contener su llanto. Se derrumba. De rodillas, en el suelo, comienza a llorar)
LAURA
(Entre sollozos)
Teníamos quince años… ¿Por qué te fuiste así, sin más, sin pensar en mí, y sin pensar en todas las personas que te amábamos? Claro, preferiste ir a ver el partido de fútbol del Mundial… Desde aquello, odio todo lo que tenga que ver con el fútbol… Maldito Mundial, maldita mascota naranja, maldito fútbol, malditos aficionados, ¡maldita sea!… Ya no quiero seguir lamentándome más por lo que sucedió. Cariño, he encontrado a alguien que creo que puede hacerme feliz, y quería que fueras el primero en enterarte. Siempre te querré. Adiós.
Laura está arrodillada frente a una tumba. Besa su nívea y delgada mano y la deposita suavemente sobre la lápida. En ella se puede ver la inscripción.
Mario Fuertes (1967-1982)
Por un momento titubea, pero el hombre que está detrás de ella le ayuda a incorporarse. Se levanta, y abraza al hombre. Comienzan a caminar, y se les pierde de vista en el sendero del cementerio. Sola queda la tumba de Mario, y en el horizonte la pareja desaparece.
Antártida
November 26, 2009
Desde que el mundo es mundo,
desde que la vida de los otros se muestra como nuestra,
vivimos en un continuo devenir.
SEC. 1. SUBMARINO NUCLEAR K-125. INT DÍA.
El comandante Jim Calvert está junto a sus hombres intentando distraer su atención con un libro: La Terre Creuse, de Raymond Bernard. Después de hojear su libro por un momento, se dirige a su tripulación.
CALVERT
El tiempo estimado de nuestro viaje se había proyectado en 10 horas aproximadamente, ¿no es verdad? Apunte, suboficial, nuestra situación exacta está entre el paralelo 26° de latitud Norte y meridiano 106° de longitud Oeste. Acabamos de dejar atrás el istmo de Tehuantepec. No es una mala media: 45 nudos. Pero creo que, a pesar de ello, creo que ya deberíamos haber llegado a la Antártida… ¿Creéis que podríamos estar sumidos en el Triángulo?
PRIMER OFICIAL
Comandante, creo que debería dejar de creer en esas absurdas leyendas…
CALVERT
No son leyendas, hijo mío. Deberías tener un poco más de respeto por ciertas cosas. ¿Por qué no va a poder ser posible que la Tierra sea como un buñuelo, totalmente repleto de inmensas cavernas tan vastas como nuestras regiones y países, en comunicación entre sí, por medio de gigantescos túneles? ¿Por qué el Triángulo de las Bermudas no puede ser uno de sus accesos?
PRIMER OFICIAL
Comandante, en problemas de fe no deberíamos meternos… Me parece bien que usted tenga sus creencias, pero recuerde que nuestra misión es mucho más seria que todas sus leyendas baratas. Creo que deberíamos centrarnos en el estudio de las condiciones del mar y dejar de escuchar las supersticiones del capitán, ¿no creéis?
DIRECTOR DE LA INVESTIGACIÓN
Yo opino lo mismo que el oficial Anderson. No creo que sea relevante en este momento lo que el comandante quiere vendernos. Si no fuera por su experiencia submarina…
CALVERT
(Enfadado)
Si no fuera por mi experiencia, ¿qué?
De repente, la confusión reina en el interior del submarino. Las luces comienzan a parpadear y un temblor agita el casco del submarino denotando que una tragedia va a suceder. La tripulación poco a poco cae al suelo, y todos comienzan a cubrirse sus cabezas para evitar que los objetos que se desprenden caigan sobre ellas. De repente, todo vuelve a la normalidad. La tripulación del K-125 respira aliviada, y todos comienzan a levantarse del suelo. Las luces ya funcionan con aparente normalidad.
ANDERSON
Joder, esto sí que ha sido un susto, ¿eh?
(Mira a su alrededor y respira aliviado. Se incorpora desde el suelo del submarino, y mira hacia su comandante. Lo que ve en él le hace sobrecogerse de terror.)
ANDERSON
(Tartamudeando)
¡Co-man-dan-te…!
COMANDANTE
(Sin inmutarse, sigue restaurando los controles del K-125)
A ver, ¿qué te ocurre ahora?
ANDERSON
(Horrorizado)
¡Comandante, tóquese su mandíbula! ¡Tiene una barba mucho más larga que antes!
COMANDANTE
(Sigue con su vista en los controles)
Vamos a ver, Anderson. ¿Te vas a volver loco a estas alturas?
(Gira su vista hacia el oficial Anderson. No puede creer lo que está viendo. Anderson tiene una barba mucho más larga que la que tenía antes del accidente. No da crédito a lo que ve. Empieza a mirar alrededor, y se da cuenta de que todos los tripulantes poseen la misma barba de un mes que hacía media hora no tenían.)
Whatever it worked
October 4, 2009

Maybe I’m not the impressionable young girl that I used to be and I’m not going to have a crush on Woody Allen anymore. It was awesome whatever it worked.
Maybe he did’t realized yet that his creative skills are over now, and he’s overestimating his job, his career and, above all, his latest films. this is the case of Whatever it works. Let me explain myself about that issue.
Cliché. The favourite Allen’s word on every film. He is always demonizing the idea of being a cliché, such a representative person of a community. But he’s always in a metalinguistic absurd idea of being a cliché, because he is always making clichés on his characters. Maybe he is living in a continous paradox.
Cliché A: The “north-american dumb blonde”. South-Northamerican, Republican, ultra-catholic, becomes infatuated easily, silly… The role is played by Evan Rachel Wood (as far as I concern, brilliantly), and she is the one that is under the influence of the “basic” needs and passions. She really does’nt think about the consecuences of her acts. She only wants to escape from her parents home and guide her own life. She has a lot of hope in love, life and human being.
Cliché B: The intellectual unbearable man. Lives in New York, Communist, Hypochondriac, Atheist, Depressive, Extremely intelligent… The role is played by Larry David (correctly). He’s the stereotype of a clever man, who is always thinking about philosophical theories and every possibility of being infected by an illness, hates living and human passions. Making love, for example, is useless for him. We remember an spanish artist, Salvador Dalí, that writes exactly the same. This is just a problem of self-confidence:
«Sufría entonces dos obsesiones que me paralizaban. Un miedo pánico a las enfermedades venéreas. Mi padre me había inculcado el horror al microbio. Esa angustia no me ha abandonado jamás, e incluso ha llegado a provocarme estados de demencia.
Pero, sobre todo, experimenté durante mucho tiempo la gran turbación de creerme impotente. Desnudo y comparándome a mis camaradas, descubrí que mi sexo era pequeño, triste y blando. Recuerdo una novela pornográfica donde el don Juan de turno ametrallaba los vientres con una alegría feroz, diciendo que le gustaba oír a las mujeres crujir como una sandía. Yo estaba convencido de que jamás podría hacer crujir así a una mujer. Y esta debilidad me roía. Disimulaba esta anomalía, pero a menudo era presa de unas crisis de risa incontenibles, hasta la histeria, que era como la prueba de las inquietudes que me agitaban profundamente»
To sum up with this two stereotypes, we can affirm that in our daily life we could fell like “A” or “B”. Depends on the day, our fellings.. Sometimes we love life, its pros and cons, we put all our hopes blindly in something or somebody. Sometimes we hate life, have self-pityness, be in constant doubt and sorrow… And even sex is a dirty and under-intellectual act, as it is for the character of Larry Allen.
But human being always want to be hopeful. Maybe we could fail. Maybe nothing is forever. Our life, for example, is not forever. The ephemeral sense of life is a shadow that emerges from our current life. But without hope, we are nothing. Its so easy to live in a bubble, where nobody could hurt you.
This is the case of Woody Allen. He is always felling sorry for himself. Poor boy. But he is not able to love anyone but himself. And, paradoxically, he want to explain that in a constant self-defence like “religion is bullshit” or “love is rubbish” Maybe he is as weak that he is always giving excuses avoiding being hurt. But life is this: if you don’t take risks, you’re not able to win. And you ‘ve got the freedom to choose your way of life: you are free to feel whatever you want. Even a “progressist” and “communist” cinema director always tells you what is the best “intellectual” bahaviour. Maybe the best one could be stop making the same movie again ang again and accept that your creativity is gone. Assume your limits by oneself is the golden rule of not being frustrated.
Tokio erotic Monogatari
September 5, 2009
Cuando algo tiene que ocurrir, lo hace de forma explosiva. Sin miramientos.
Más allá de las críticas anti-gafapasta de la pedantería intrínseca a nuestra compatriota Isabel Coixet, reflejaré en este post lo que, en mi humilde opinión, más me impactó de esta cinta.
La erótica femenina. Esa gran desconocida. Las mujeres, que también tienen impulsos y pulsiones primarias, miran esta obra de Coixet con avidez y curiosidad. No así como pueden mirar esos repulsivos y baratos filmes llamados “porno”.
Coixet sabe perfectamente, más allá de la elegancia de un montaje equiparable a un Won Kar Wai en sus primeros tiempos (aunque salvando las distancias culturales y técnicas, por supuesto), o del elemento kitsch de el Narrador Omnisciente sin nombre (erigido a la sazón de un soldado desconocido; ese personaje cuya profesión es hartamente interesante pero que nadie entiende el por qué de su existencia) cómo llegar a la fibra femenina. De una forma sutil, juguetona al principio, para dar paso a la liberación final de la pasión o clímax. Te atrapa sin enterarte por ejemplo, un Sergi López, que, aunque posea un físico harto desagradable a la vista, logra de alguna forma crear una abstracción mental para llevarte a la sensación propia, de forma totalmente empática.
Sensaciones difíciles de describir, pero que todo el mundo conocemos. Interesante es también la diferencia entre la érotica oriental y occidental: solamente tenemos que fijarnos en lo sugerente de Ryu (la protagonista), y lo animal de David. Aunque la feminidad tenga un componente de sugerente, como la erótica oriental, también disfruta con lo animal. Y de ahí la química que surge entre ambos.
Y ¿por qué Coixet toca la fibra de la erótica femenina? Porque es una sensación que llega poco a poco, que nos deleita tanto física como mentalmente, que nos lleva a nuestro mayor grado de excitación, hasta que, una vez sumidos en ello, introduce las escenas más “subidas de tono”. No hace falta describirlas. Son sensaciones que nos penetran poco a poco, no de golpe ni de forma soez.
Así es como la fantasía femenina se desata: hoteles apersonales con diferentes tipos de habitación donde se pueden asumir todo tipo de roles sin ser vistos, besos con sabor a mochi de fresa (aunque a algún querido amigo mío le parezca un acto soez, a mí me parece sublime mezclar dos placeres sensitivos a la vez), la sensación de tener que acabar con la vida de alguien y que ello derive en una sensación vital, no de arrancar la vida sino una energía pero de otro tipo. El hecho de que el rechazo se convierta en sacrificio vital por parte de la persona rechazada en pos de la vida del ser rechazador. Quizá exista mayor clímax que morir en brazos del ser amado? Ask Ryu instead.
Grief. Chaos. Catharsis.
August 31, 2009

Antichrist, Lars Von Trier.
La naturaleza del amor emana de entre las entrañas de la naturaleza humana. Pero a veces el amor linda con la obsesión más denigrante y repulsiva. Y se convierte en adicción.
Anticristo, de Lars Von Trier, el denominado adalid del cine “dogma” (quién, parafraseando a cierto profesor, “inventó el cine dogma para cargárselo”), lejos de ser una película de terror o relacionada con la metafísica, casa perfectamente con la nomenclatura de thriller psicológico e incluso psiquiátrico.
Volvamos al tema del amor y su naturaleza. Anticristo muestra el amor como sensación amarga que roza lo inhóspito, lo cruel, lo repugnante. Un amor obsesivo, que quiere una exclusividad límite: prefiere sentir el dolor de la persona amada, incluso físico, a su voluntaria desaparición. Incluso su arrepentimiento se alivia con su propio dolor, rozando el masoquismo. Este es el germen del maltrato de género, ya sea hacia la mujer o hacia el hombre (tal y como se muestra en la película).
De la naturaleza del amor a su psicología más profunda. O cómo realizar las mayores aberraciones para solventar las propias inseguridades soliviantando al ser amado, proyectando sus frustraciones hacia él. Dafoe realiza una interpretación taimada, serena, acorde con la intención de su personaje. Sufre en silencio todo tipo de aberraciones realizadas por su amada, sencillamente porque le ama. Peligrosa adicción. Le permite pensar con claridad, pero no le permite actuar en consecuencia. Y sufre. Y el sufrimiento no es amor. Es adicción. Obsesión. Muerte.
Todos sentimos esa obsesión. Tener en exclusiva lo que más queremos. Ejemplo de ello es la protagonista cuando pierde a su hijo. No puede existir un dolor mayor que perder una parte de tí. Quizá sí: ser cómplice de ello. O cómo el sexo puede ser un acto que genera vida y muerte al mismo tiempo. Otra obsesión: la del placer. Un placer que, si roza la obsesión se convierte en dolor. Muerte.
La obsesión de conseguir la exclusividad, como dirían nuestros amigos anglosajones “Whatever it takes”, asusta. De tal manera como la película, de principio a fin, nos sume en nuestros miedos más primitivos. La pulsión que lleva a la protagonista a rodearse de muerte y desesperación. Sus sentimientos enajenados se le fueron de las manos. Y nadie estamos exentos. Sentir es vivir, pero las bajas pasiones pueden matarnos. Seguiremos el consejo aristotélico “en el medio está la virtud”. ¿Lo difícil? Encontrarlo. Alcanzar la catarsis, entendida como liberación o transformación interior suscitados por una experiencia vital profunda.


