Antártida

November 26, 2009

Desde que el mundo es mundo,

desde que la vida de los otros se muestra como nuestra,

vivimos en un continuo devenir.

S

SEC. 1. SUBMARINO NUCLEAR K-125. INT DÍA.

El comandante Jim Calvert está junto a sus hombres intentando distraer su atención con un libro: La Terre Creuse, de Raymond Bernard. Después de hojear su libro por un momento, se dirige a su tripulación.

CALVERT

El tiempo estimado de nuestro viaje se había proyectado en 10 horas aproximadamente, ¿no es verdad? Apunte, suboficial, nuestra situación exacta está entre el paralelo 26° de latitud Norte y meridiano 106° de longitud Oeste. Acabamos de dejar atrás el istmo de Tehuantepec. No es una mala media: 45 nudos. Pero creo que, a pesar de ello, creo que ya deberíamos haber llegado a la Antártida… ¿Creéis que podríamos estar sumidos en el Triángulo?

PRIMER OFICIAL

Comandante, creo que debería dejar de creer en esas absurdas leyendas…

CALVERT

No son leyendas, hijo mío. Deberías tener un poco más de respeto por ciertas cosas. ¿Por qué no va a poder ser posible que la Tierra sea como un buñuelo, totalmente repleto de inmensas cavernas tan vastas como nuestras regiones y países, en comunicación entre sí, por medio de gigantescos túneles? ¿Por qué el Triángulo de las Bermudas no puede ser uno de sus accesos?

PRIMER OFICIAL

Comandante, en problemas de fe no deberíamos meternos… Me parece bien que usted tenga sus creencias, pero recuerde que nuestra misión es mucho más seria que todas sus leyendas baratas. Creo que deberíamos centrarnos en el estudio de las condiciones del mar y dejar de escuchar las supersticiones del capitán, ¿no creéis?

DIRECTOR DE LA INVESTIGACIÓN

Yo opino lo mismo que el oficial Anderson. No creo que sea relevante en este momento lo que el comandante quiere vendernos. Si no fuera por su experiencia submarina…

CALVERT

(Enfadado)

Si no fuera por mi experiencia, ¿qué?

De repente, la confusión reina en el interior del submarino. Las luces comienzan a parpadear y un temblor agita el casco del submarino denotando que una tragedia va a suceder. La tripulación poco a poco cae al suelo, y todos comienzan a cubrirse sus cabezas para evitar que los objetos que se desprenden caigan sobre ellas.  De repente, todo vuelve a la normalidad. La tripulación del K-125 respira aliviada, y todos comienzan a levantarse del suelo. Las luces ya funcionan con aparente normalidad.

ANDERSON

Joder, esto sí que ha sido un susto, ¿eh?

(Mira a su alrededor y respira aliviado. Se incorpora desde el suelo del submarino, y mira hacia su comandante. Lo que ve en él le hace sobrecogerse de terror.)

ANDERSON

(Tartamudeando)

¡Co-man-dan-te…!

COMANDANTE

(Sin inmutarse, sigue restaurando los controles del K-125)

A ver, ¿qué te ocurre ahora?

ANDERSON

(Horrorizado)

¡Comandante, tóquese su mandíbula! ¡Tiene una barba mucho más larga que antes!

COMANDANTE

(Sigue con su vista en los controles)

Vamos a ver, Anderson. ¿Te vas  a volver loco a estas alturas?

(Gira su vista hacia el oficial Anderson. No puede creer lo que está viendo. Anderson tiene una barba mucho más larga que la que tenía antes del accidente. No da crédito a lo que ve. Empieza a mirar alrededor, y se da cuenta de que todos los tripulantes poseen la misma barba de un mes que hacía media hora no tenían.)


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